Salamandra
Este humanoide de cuerpo serpentino sisea enfurecido, y unas espinas con llamas chisporroteantes danzan junto a escamas ennegrecidas y rojas como el fuego.
Alineamiento, tamaño y tipo
Defensa
CA
18, toque 11, desprevenido 17 (+1 Des, +7 natural).
Salvaciones
Ataque
Velocidad
Cuerpo a cuerpo
Lanza +11/+6 (1d8+4/x3 más 1d6 fuego), Coletazo +6 (2d6+1 más 1d6 fuego y Agarrón).
Alcance
5 pies (1,5 m) (10 pies [3 m] con la cola).
Estadísticas
Características
DMC
22 (no puede ser derribado)
Dotes
Habilidades
Idiomas
Ecología
Entorno
Cualquiera (plano del Fuego).
Organización
Solitario, pareja o agrupamiento (3-5).
Tesoro
Estándar (Lanza, otro no inflamable).
Aptitudes especiales
[PZO1112]
El cuerpo de una salamandra genera tanto calor que su mero roce causa 1d6 pg de daño por fuego adicionales. Las armas metálicas de una salamandra también conducen este calor.
Las salamandras son nativas del plano del Fuego, donde sus legiones de feroces guerreros son muy temidas por los demás habitantes del plano. Debido a que algunas de las razas elementales de fuego más poderosas las esclavizan por su habilidad para la metalurgia y su poderío en el combate, éstas odian profundamente a los ifrit y otros habitantes.
Aunque sus guaridas suelen alcanzar temperaturas de 500 °F (260 °C) o más, las salamandras toleran temperaturas más bajas. Generalmente sólo lo hacen cuando les obligan, y son más hoscas e irascibles de lo normal en esos entornos. Aunque natural del plano del Fuego, la raza de las salamandras se identifica más con el Abismo, y tiene en gran estima a los demonios (particularmente a los asociados con el fuego, como los bálor y determinados señores demoníacos). Por tanto, no es inusual encontrarse grandes grupos de salamandras en el Abismo.
Las salamandras son a menudo llamadas al plano Material para servir como guardianes, o más habitualmente para fabricar armas, armaduras y otros objetos metálicos, debido a su legendaria habilidad en dichos menesteres. Las salamandras también infestan las zonas del plano Material donde la frontera entre este mundo y el plano del Fuego se ha estrechado, como por ejemplo en los volcanes o cerca de ellos.
Debido a lo extremo que es su hábitat, las salamandras sólo atesoran aquéllo que puede soportar altas temperaturas, como las espadas, las armaduras, las joyas, los cetros, y otros objetos hechos de metales con alto punto de fusión. La sociedad de las salamandras es cruel, y se basa en el poder y la capacidad de someter a los que están por debajo de uno. Los seres inferiores a las salamandras que les provocan malestar son recompensados con una muerte lenta y dolorosa.
Rol
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