Troglodita
El cuerpo de este humanoide, de piel escamosa y grisácea, parece el de un lagarto de las cuevas, con una larga cola, y crestas en su cabeza y espalda.
Alineamiento, tamaño y tipo
Aura
Hedor (30 pies [9 m], CD 13, 10 asaltos).
Defensa
CA
15, toque 9, desprevenido 15 (-1 Des, +6 natural).
Salvaciones
Ataque
Velocidad
Cuerpo a cuerpo
Clava +2 (1d6+1), Garra -3 (1d4), Mordisco -3 (1d4) o 2 Garras +2 (1d4+1), Mordisco +2 (1d4+1).
A distancia
Estadísticas
Características
Dotes
Habilidades
Sigilo +5 (+9 en áreas rocosas). Modificadores raciales: +4 a Sigilo (+8 en áreas rocosas).
Idiomas
Ecología
Entorno
Organización
Solitario, pareja, nidada (3-6), sección (7-12 más 1 clérigo o druida de 3º nivel, y 1-2 lagartos gigantes) o partida (20- 80 más 20% de no combatientes, 1 jefe de 3º a 6º nivel, 1-3 clérigos o druidas de 3º a 6º nivel, y 3-13 lagartos gigantes).
Tesoro
El troglodita es un habitante de las cuevas salvaje y brutal. Se encuentra entre los moradores con más población de las zonas superiores de las interminables cavernas del inframundo, saqueando por igual los asentamientos de los que habitan en la superficie como los que viven bajo tierra, pero pese a la fecundidad y la expansión de su raza, en conjunto sólo representan una amenaza menor. A veces, grandes líderes pueden atraer legiones de trogloditas bajo su mando para crear vastos y mortíferos ejércitos, pero si se les deja tranquilas, las tribus de trogloditas se contentan con mantener a los demás bajo control con numerosas peleas, asaltos caníbales, e implacables guerras civiles.
La de los trogloditas es una de las razas inteligentes más antiguas, y algunas ruinas encontradas en cavernas remotas dan fe del hecho de que su imperio fue una vez de los más grandes del mundo. Al principio, la civilización troglodita estuvo generaciones por delante de otras razas humanoides: mientras que otras razas se escondían en cuevas y veneraban al fuego, los trogloditas levantaban enormes ciudades con zigurats de piedra y serpenteantes canales, esclavizaban a otras razas, y adoraban a antiguos e inhumanos dioses y demonios. Pero a medida que las demás razas evolucionaban y se hacían cada vez más civilizadas, superaron a los que una vez fueron sus opresores. Hoy en día, los papeles han cambiado: ahora es el troglodita el que se esconde en cuevas y lleva una vida de bárbaro salvaje.
La religión es fuerte entre las tribus de trogloditas, y sus chamanes y sacerdotes son en general los miembros más respetados de un clan. Un jefe troglodita no siempre es un clérigo o un druida, pero quienes no poseen poder divino suelen ser meros portavoces y marionetas, a la entera disposición del adivino o chamán local. Los trogloditas generalmente veneran a uno de los incontables Señores Demoníacos, en concreto a aquellos con forma reptiliana o primitiva, o cuyos dominios del Abismo más se parecen a las enmarañadas cavernas que ellos prefieren. Los druidas trogloditas son normalmente neutrales malignos si conviven con sus parientes (y son universalmente temidos y respetados por el inquietante dominio que poseen sobre las bestias).
Un troglodita típico mide 5 pies (1.5 m) de altura y pesa 150 libras (67,5 kg).
Rol
← Ver anterior: Tortuga dragón
Ver siguiente: Troll →