Naga guardiana
La cara meditativa de un humanoide, rodeada de un capuchón similar al de una cobra, adorna el cuerpo de esta larga serpiente de colores brillantes.
Alineamiento, tamaño y tipo
Defensa
CA
24, toque 15, desprevenido 18 (+6 Des, +9 natural, -1 tamaño).
Salvaciones
Ataque
Velocidad
Cuerpo a cuerpo
Mordisco +13 (2d6+7 más Veneno).
A distancia
Conjuros conocidos
NL 9º
- 4º (5/día) — Invisibilidad mayor, Poder divino.
- 3º (7/día) — Curar heridas graves, Disipar magia, Rayo relampagueante (CD 17).
- 2º (7/día) — Detectar pensamientos (CD 16), Rayo abrasador, Restablecimiento menor, Ver lo invisible.
- 1º (7/día) — Armadura de mago, Curar heridas leves, Favor divino, Proyectil mágico, Retirada expeditiva.
- 0 (a voluntad) — Abrir/Cerrar, Atontar (CD 14), Detectar magia, Estabilizar, Leer magia, Luz, Mano del mago, Rayo de escarcha.
Estadísticas
Características
DMC
31 (no puede ser derribado)
Dotes
Habilidades
Idiomas
Ecología
Entorno
Organización
Solitario, pareja o nido (3-6).
Tesoro
Aptitudes especiales
[PZO1112]
Las nagas guardianas lanzan conjuros como un Hechicero de 9° nivel, y pueden lanzar conjuros de la lista de Clérigo además de los disponibles para los hechiceros. Los conjuros de Clérigo se consideran arcanos.
[PZO1112]
Una naga guardiana puede escupir su veneno hasta a 30 pies (9 m) de distancia como acción estándar. Es un ataque de toque a distancia sin incrementos de alcance. Los oponentes impactados por este ataque deben tener éxito en sus salvaciones (consulta el Veneno) para evitar el efecto.
Aunque feroz en la forma, con escamas radiantes, capuchón como el de las cobras, y un poderoso cuerpo serpentino, las nagas guardianas sirven como protectores responsables de lugares de poder y santidad inherentes. Sus escamas lucen a menudo elaborados diseños similares a los de las serpientes exóticas de la jungla. Una naga guardiana típica mide unos 14 pies (4,2 m) de longitud y pesa aproximadamente 350 libras (158 kg).
Aunque muchas nagas guardianas siguen las prácticas exóticas de antiguas u olvidadas creencias, otras simplemente son atraídas por lugares de maravilla innata (cataratas enormes, agujas naturales, templos en la cima de las montañas), que les evocan sentimientos de deber y reverencia. A menudo estas nagas se unen a una fe viva, sirviendo como protectores de santuarios o antiguos tesoros. Un par de nagas podrían residir cerca de un lugar que consideren digno de proteger, incubando una nueva prole, y educando a sus retoños allí. Cuando las crías llegan a la madurez, tienen la opción de marcharse en busca de sus propios hogares, o quedarse para continuar con el deber de sus progenitores. A veces, una naga guardiana que protege unas ruinas o un templo es en realidad el protector actual de una línea de centinelas que se remonta a siglos atrás. Estos centinelas adoptan a menudo el mismo nombre que sus antecesores para que parezca ser una única figura excepcionalmente longeva.
Rol
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