Lamia
El torso de esta criatura es el de una mujer atractiva con ojos de gato y colmillos afilados, mientras que la parte inferior del cuerpo es la de un león.
Alineamiento, tamaño y tipo
Defensa
CA
20, toque 13, desprevenido 16 (+3 Des, +1 esquiva, +7 natural, -1 tamaño).
Salvaciones
Ataque
Velocidad
Cuerpo a cuerpo
Estadísticas
Características
Dotes
Habilidades
Idiomas
Ecología
Entorno
Organización
Solitario, pareja o culto (3-12).
Tesoro
Aptitudes especiales
[PZO1112]
Aunque una lamia es Grande, su torso es del mismo tamaño que el de un humanoide Mediano. Por tanto, utiliza armas como si fueran de una categoría de tamaño menor que su tamaño real (Mediano para la mayoría de las lamias).
[PZO1112]
Una lamia consume 1d4 puntos de Sabiduría cada vez que impacta con su ataque de toque cuerpo a cuerpo (a diferencia de otros tipos de ataques de consunción de característica, una lamia no se cura daño cuando la utiliza). Las lamias intentan usar este poder lo antes posible en un encuentro para hacer que sus enemigos sean más susceptibles a su Hechizar monstruo y Sugestión.
Las lamias, herederas de una antigua maldición y llenas de odio, aparecen como mujeres esbeltas y atractivas de cintura para arriba, mientras que por debajo poseen los cuerpos de poderosos leones. Incluso sus rasgos humanoides son claramente felinos, con ojos sobrenaturales y de pupila rasgada, y dientes como los colmillos de los depredadores. Una lamia típica mide 6 pies (1,8 m) de altura, más de 8 pies (2,4 m) de longitud y pesa hasta 650 libras (292,5 kg).
Las lamias son atraídas por las zonas del mundo asoladas y abandonadas. Fortalezas derruidas, ciudades abandonadas y monumentos olvidados satisfacen por igual a la estética cruel de estas cazadoras mortales (particularmente los lugares que se encuentran en entornos áridos o sin vida). Pero principalmente, las lamias prefieren los templos decrépitos. Se deleitan viendo las ruinas de los santuarios de dioses buenos, y hacen lo posible por poner en apuros a lugares sagrados prósperos.
Las lamias ven a la más anciana del grupo como su líder, madre y chamán, aferrándose a ella con reverencia fanática. Aunque evitan la mayoría de fes religiosas (viéndolas como la fuente de la maldición que les otorgó sus formas bestiales), las ancianas proclaman escuchar los susurros de los vientos que recorren el desierto, y conocer los fríos caprichos de las estrellas, basándose en dichas fuentes místicas para guiar a su pueblo.
Las lamias presentadas aquí son los miembros más comunes y menos poderosos de esta raza maldita, y existen otras que presentan rasgos serpentinos, de aves e incluso formas más perversas.
Rol
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